"Nací en una pequeña, bella y hedionda ciudad rodeada de piedra. Una postal que huele a mierda a doscientos kilómetros. Cuando se vive en la mierda es difícil captar las diferencias. Uno se acostumbra rápido a los olores y los pierde y con ellos se va cierta conciencia y cierta dignidad. Ciudad Inmóvil suelo llamarle y no digo que la odie mientras camino por la orilla de su mar podrido, mientras camino entre turistas tumbados en la arena bajo el sol como enormes camarones, mientras espanto manadas de vendedores y masajistas que se pelean por migajas.
Nunca fui feliz allí pero tuve buenos amigos para compartir la ironía y las borracheras. Como en cualquier ciudad sobraban los poetas y faltaban buenas putas. A mí me gustaban las chicas gordas así que rodé de una en otra sin encontrar lo que un hombre debe saber antes de morir. Y después fui por flacas, las medianas, las pequeñas y una de ellas me partió en corazón. Duele mucho cuando te parten el corazón, es como si te arrancarán el alma por la boca. Entonces odié más aquella ciudad, la odié piedra a piedra, balcón a balcón. No podía aceptar que me pateara el trasero sin una última noche vibrante. Por ella había descendido al más frío manicomio, había trabajado en una pulcra oficina seis meses, había abandonado a tres mujeres con mejores tetas que ella, había hecho el ridículo technicolor. Por ella había matado a un hombre. Pero eso no cuenta cuando el frío te entra por el culo y te congela los nervios.
Durante varios días por los bares de la Ciudad Inmóvil como la sombra de un perro enfermo y luego me dije: no puedo con esto. Dios, no puedo. Y no pude. Una noche metí mis cosas en una raída maleta y me largué de ahí con el rabo entre las piernas. Unos días antes le había escrito una carta".
Efraim Medina Reyes
"Esta simbiosis entre lo poético y referencial es lo que hace un buen escritor, como afirma el mismo Chandler en carta una profesora de literatura en Nueva Jersey: "Se trata del producto de la calidad de su emoción y de su percepción; es la habilidad de trasladarlas al papel lo que le convierte al escritor, en contraste con la gran cantidad de gente que tiene emociones tan hondas y percepciones tan igualmente agudas, pero no puede por nada en el mundo transmitirlas al papel". Gracias a Chandler sé que la literatura, aunque invente no falsifica. Y que todo paisaje, en el fondo, es emocional".
Antonio García Ángel
Y gracias a ellos y su percepción emocional que nos abren los ojos a nuevos paisajes, a nuevos modos de sentir, de observar, de pensar. De saber y practicar una mirada más profunda al estuche de una realidad que no trasciende y cada vez se hace más aburrida.
